Balazos, desesperación y trauma: los recuerdos de Frida Sofía sobre el intento de secuestro que vivió


El distanciamiento entre la cantante mexicana Alejandra Guzmán y su hija Frida Sofía perdura, como también lo ha hecho para la joven el trauma de haber vivido dos intentos de secuestro cuando era pequeña.

El segundo, y el más fuerte, ocurrió cuando la incipiente cantante tenía 12 años, y en las calles de la Ciudad de México intentaron privarla de su libertad. Por ese motivo, la cantante envió a su hija a estudiar a Connecticut, en Estados Unidos, y desde entonces, Frida vivió lejana a México.

Actualmente Frida Sofía vive en Miami, en un departamento del que su madre se siente orgullosa porque representa el patrimonio que ya le heredó en vida. Y mientras prueba suerte con la música, dio una entrevista donde por primera vez dio detalles del intento de secuestro que le provocó un trauma permanente.

“Fue horrible, fue un episodio que marcó mi vida. No es lo más fuerte que he vivido, porque sí hay algo más fuerte, pero fue algo que me hizo madurar, crecer y salir adelante”, le contó la joven a la periodista Pati Chapoy, para el programa “Ventaneando”.

Explicó que quienes trabajaban en su casa ya conocían su rutina. “Yo bailaba ballet con las de 18 años, entonces los ensayos iban programados para la clase abierta por edades, y esto lo sabían las personas que me cuidaban”.

Por la traumática experiencia tuvo que irse de México; no había contado tantos detalles (Video: Ventaneando / TV Azteca)

“Como era un domingo, y ellos no trabajaban en domingo, sabían que yo iba a ir a ese ensayo porque era mi vida entera. Y fui y le pedí al jardinero que me llevara. Gracias a Dios agarramos una camioneta blindada“, dijo estremecida por recordar los hechos.

“Agarramos camino y de repente, dos coches empezaron a acercarse a la camioneta. Yo sentía algo raro. Tenía la paranoia porque no era la primera vez. La primera vez no pasó nada, porque traían bates”, recordó.

La hija de La Guzmán intentó cerrar la camioneta. “Tenía un botón y hay como unos tubos, no sé si los conoces de las camionetas blindadas. Para cuando yo estaba metiendo el tubo, estaba la ventana abierta. Se supone que yo no debería haber estado sentado adelante, pero bueno, nunca lo pensé”.

“En un segundo, sacaron pistolas, y yo temblando, el hombre (el chofer) paralizado. No escucha absolutamente nada y me acuerdo nada más de la sangre, me cayó algo asqueroso en la boca y se me fue el habla, se me fue todo. Horrible”.

Lo que le cayó encima a Frida fueron restos del cráneo del chofer, a quien asesinaron. “Uno de ellos (los secuestradores) se arrepintió y como que me ayudó, gracias a Dios porque si no hubiera sido por él, este hombre que manejaba, no sé…”.

No relató cómo volvió a casa, sino que solo contó que llegó y entró a la habitación de su mamá llorando. “Dos semanas después empecé a hablar. El estado de shock es tan fuerte, y ver eso a los 12 años, no te lo puedo explicar, me traumó mucho, me marcó”.

Además de irse de México, a Frida Sofía la enviaron a terapia, donde trabajó sobre el traumático incidente que le cambió la vida.



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