José María Morelos y Pavón: así fueron las últimas horas del “Ciervo de la Nación” en Ecatepec


José María Morelos y Pavón se vio acorralado. Después de dos meses de no vivir tranquilo y de presentarse frente a las autoridades españolas para ser juzgado, el ejército realista lo aprehendió para cumplir su sentencia de muerte. Lo tomaron por los brazos y lo llevaron a una guarida en Ecatepec, Estado de México, para que ahí pasara sus últimas horas de vida. 

Después de haber luchado cinco años en la guerra de Independencia de México, Morelos se encontraba solo. A pesar de saber que su muerte estaba a unos cuantos movimientos de la manecilla del reloj, él estaba tranquilo.

En el cuarto que habían preparado para él sólo había una cama, una mesa con una silla y objetos religiosos. A pesar de que sus captores lo trataban como enemigo, su religión los impulsó a darle a Morelos artilugios con los que pudiera rezar, y así fue.

Primero escribió una carta a su hijo Juan Nepomuceno Almonte, en la que acuñó la frase célebre “Morir es nada, cuando por la patria se debe, y yo he cumplido como debo con mi conciencia como americano”. 

Sus palabras resumieron la vida del héroe de la Independencia, que fue señalado como un genio militar y quien hasta el día de su muerte peleó por sacar a los españoles del territorio mexicano para que las condiciones fueran más justas y favorables para el resto de la población.

Después de firmar la carta de despedida para su descendiente, al que le pidió que contribuyera a terminar la obra que inició el ya también muerto Miguel Hidalgo y Costilla, se dispuso a rezar.

A las tres de la tarde las campanadas de una iglesia sonaron y el custodio de José María Morelos, Manuel de la Concha, entró a por él. Sin poner resistencia alguna, el héroe de la independencia salió del cuarto y caminó al lugar de fusilamiento. Abrazó al hombre que lo había llevado, y el ejército le disparó. 

¿Por qué era perseguido Morelos?

Antes Valladolid, ahora Morelia, Michoacán, fue la ciudad que vio nacer a una de las figuras más destacadas en la historia mexicana: José María Morelos y Pavón.

Estudió en un colegio del que era rector Miguel Hidalgo, quien inició la Independencia de México. Morelos se convirtió en cura y vivió tranquilo en su entidad hasta que en 1810 estalló la guerra.

Inspirado por su antiguo maestro se unió al Ejército Insurgente y decidió luchar por liberar al territorio mexicano de la corona española.

En el campo de batalla demostró tener grandes habilidades estrategas, por lo que pronto se hizo popular entre las personas que estaban en el mismo ejército. Pero sus habilidades también lo convirtieron en un blanco de la monarquía. 

Tan solo un año después de haberse unido a las fuerzas de Miguel Hidalgo, éste lo nombró jefe insurgente del sur de México. Logró conquistar la mayor parte de la zona del país y una fracción del centro; principalmente el estado de Morelos.

El guerrillero también se interesó en lo político que podría beneficiar al territorio. Organizó el Congreso de Anáhuac para debatir y crear Los Sentimientos de la Nación, un documento leído por él el 14 de septiembre de 1813 en el que fundamentó los ideales de la guerra de Independencia.

La creación de este alarmó más a los españoles quienes se ensañaron en capturar a Morelos y fusilarlo.

Después de la muerte del cura Miguel Hidalgo, el michoacano fue declarado el líder del Ejército Insurgente. Eso despertó un implacable deseo en el jefe del ejército realista José Gabriel Armijo por dar fin al liderazgo de Morelos.

En 1815 las tropas realistas se acercaron a su objetivo. El Congreso se había debilitado y el mando político le fue retirado al insurgente. Fernando VII regresó de su exilio en Francia y fijó todas sus energías en la captura de los principales cabecillas del movimiento independentista.

El 5 de noviembre los españoles alcanzaron a las tropas insurgentes en su trayecto de Guerrero a Tehuacán. Al centro iba Morelos, quien al darse cuenta del ataque perpetrado por 500 hombres, intentó cubrir a un soldado. En ese momento 10 militares lo rodearon y capturaron.

Matías Carranco, ex insurgente, fue el comandante que ejecutó la captura de Morelos. Por lo menos 200 compañeros del combatiente fueron capturados y 150 fusilados frente a él.

El 13 de noviembre el ejército español llegó al centro del país en donde enjuiciaron al independentista; 34 días después le fue dictada la sentencia de muerte. El 22 de diciembre fue enviado a Ecatepec en donde se le encarceló las últimas tres horas de su vida.



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