López Obrador y el subcomandante Marcos: la breve luna de miel que devino franca oposición


En noviembre de 1994, en un lugar de la selva de Chiapas conocido como Guadalupe Tepeyac, municipio de Las Margaritas, se encontraron por primera vez el entonces subcomandate Marcos –ahora Galeano– y Andrés Manuel López Obrador.

Eran los días en que el enigmático líder zapatista, primera voz del EZLN en los medios de comunicación, sublimaba a la izquierda mexicana representada ya institucionalmente por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), fundado formalmente el 5 de mayo de 1989.

López Obrador, a su vez, era entonces líder de segunda fila en el PRD y su candidato a la gubernatura de Tabasco, que perdió frente a su contendiente del PRI, Roberto Madrazo, luego de un largo conflicto poselectoral.

Por aquellos años, a los dos personajes los unía un enemigo común: el PRI como partido de Estado.

Hoy, en cambio, para los zapatistas el enemigo es López Obrador como presidente. A él lo han llamado “tramposo” y “mañoso” por pretender –dicen– que está con los pueblos originarios de México cuando en realidad, busca “destruirlos”.

“Vamos a pelear. Vamos a enfrentar, no vamos a permitir que (López Obrador) pase aquí sus proyectos de destrucción. No le tenemos miedo a su guardia nacional, que cambió de nombre, para no decir Ejército”, advirtió el EZLN este martes al anunciar su oposición a proyectos como el Tren Maya.

Aquel 13 de noviembre de 1994, junto con López Obrador viajaron a Guadalupe Tepeyac, en la selva Lacandona, el entonces líder el PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, y Rosario Ibarra, la primera mujer que fundó una organización de búsqueda de desaparecidos políticos en México: Eureka.

Con ellos se reunieron Marcos, el comandante Tacho y el Mayor Moisés, dirigentes del EZLN, quienes unos meses antes habían encabezado la llamada Convención Nacional Democrática (CND), que se llevó a cabo en la selva chiapaneca en agosto de 1994, previo a las elecciones presidenciales de ese año.

Allí los convencionistas –sociedad civil y EZLN– acordaron un pacto: sacar al PRI del poder. En sus resolutivos hicieron un llamado al pueblo para que en aquel proceso electoral del 21 de agosto todos votaran contra el partido que durante casi 80 años ocupó la presidencia de México de manera ininterrumpida.

El objetivo, apuntaban, era acabar con el partido de Estado, lograr que cualquier partido usara los colores de la bandera nacional y que el candidato triunfador acatara los resolutivos de la CND.

A pesar de la efervescencia zapatistas, del apoyo ciudadano y de la luna de miel entre el zapatismo y el PRD como partido de izquierda, el PRI se impuso y volvió a ganar la presidencia con Ernesto Zedillo, quien venció al perredista Cuauhtémoc Cárdenas y el panista Diego Fernández de Cevallos.

Ese mismo año López Obrador también enfrentó al PRI como candidato del PRD a la gubernatura de Tabasco, apenas una semana después del encuentro con Marcos.

Perdió ante el priistas Roberto Madrazo, en un proceso que lo llevó a encabezar un movimiento de resistencia contra el fraude electoral y que tuvo el respaldo de Marcos, según el libro Entre la historia y la esperanza, escrito por López Obrador en 1995.

En ese volumen el ahora presidente narra lo que Marcos le dijo a propósito del fraude en la elección de Tabasco: “Aquí venían a contarnos desde Tabasco que tú eras un ‘venado muy linterneado’ y mira lo que te hicieron”.

Marcos y López Obrador volvieron a encontrarse en San Cristóbal de la Casas, Chiapas, durante Foro Especial para la Reforma del Estado que se llevó a cabo entre el 30 de junio y el 6 de julio de 1996.

El propósito de aquel foro, auspiciado por la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) y Comisión Nacional de Intermediación (Conai), era crear las condiciones para apoyar la transición del EZLN: de fuerza militar a fuerza política.

En el foro estuvo López Obrador, quien en agosto de ese mismo año se convirtió en presidente nacional del PRD hasta 1999.

Aquella fue la última vez que se encontraron personalmente, como recordó este miércoles López Obrador en su conferencia de prensa matutina desde Palacio Nacional, donde aseguró que no tenía ningún conflicto con Marcos, pese a la oposición de este a su gobierno.

“No tengo conflictos con el subcomandante Marcos, lo vi cuando estaba yo por entrar a dirigir el PRD ya tiene algún tiempo, lo vi en San Cristóbal la última vez antes también lo vi en Guadalupe Tepeyac, lo he visto dos veces o tres veces, pero no tengo ningún problema con él ni con ningún dirigente del zapatismo“, dijo el presidente.

Pero Marcos, al parecer, sí tiene un conflicto con López Obrador. Desde la campaña electoral de 2006, cuando contendió por primera vez a la presidencia y a punto estuvo de ganar, los zapatistas abrieron distancia con él.

Lo hicieron durante “La otra campaña”, un recorrido de seis meses que emprendieron los zapatistas por todo México para promover un proyecto alternativo a los partidos políticos.

Desde entonces ya consideraban a López Obrador igual que sus contendientes Felipe Calderón (PAN) y Roberto Madrazo (PRI). “Ningún candidato cambiará la situación de explotación”, dijo entonces el subcomandante Marcos en un mitin.

Al perder López Obrador la elección por una distancia mínima, sus seguidores acusaron al EZLN de haber contribuido a la derrota. Pero el EZLN nunca cambió su posición.

Incluso en este reciente proceso electoral publicaron un comunicado en contra de López Obrador, firmado por el comandante Moisés y el comandante Galeano (antes Marcos).

En él advirtieron que López Obrador sería, en pocas palabras, más de lo mismo, y que defraudaría las expectativas de sus votantes. Marcos –o Galeano– lo redactó en un tono futbolero, acorde con los tiempos del Mundial de Rusia.

“La gran final tan esperada concluyó y la muchedumbre no abandona el estadio”, dice el comunicado. “No tardará mucho en que sea de nuevo expulsada (la muchedumbre). No importa qué equipo gane o pierda, el dueño (del balón) siempre gana“.



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