Ni polímeros ni problemas de salud: Silvia Pinal descartó haberse sometido a un fallido tratamiento estético


Silvia Pinal respondió a la polémica sobre si se sometió a algún tratamiento estético para rejuvenecer su rostro, el cual le habría causado graves consecuencias porque recibió una dosis de polímeros, la misma sustancia que desde hace años le ha causado grandes problemas de salud a su hija Alejandra Guzmán.

La revista TV Notas dio a conocer ayer que la actriz mexicana se sometió a un supuesto tratamiento estético fallido que le provocó serios problemas de salud, como dolores intensos en la cara y cabeza, así como una gran inflamación en dicha zona del cuerpo.

La protagonista de la época del Cine de Oro mexicano desmintió categóricamente la versión de que se sometió a algún procedimiento estético, pero aseguró que si así fuera no tendría problema en revelarlo porque es normal que busque mantenerse en perfecto estado de salud.

“Perdón, ¿que me inyecté qué?”, dijo con sorpresa la actriz de 88 años en entrevista con Ventaneando.

“Además no tiene nada de malo. Es humano que uno siempre quieras estar bien, pero en este caso, estoy siempre bien sin hacerme nada”, confesó la primera actriz.

“A mí me da risa porque la gente habla así, pero qué tendría de malo que me hubiera yo inyectado. No lo hago y no lo he hecho; además si lo hubiera hecho, lo diría porque no es ningún crimen, las mujeres queremos estar bonitas y nos cuesta trabajo. Pero en este caso, yo no he hecho nada”, añadió.

También dijo que tampoco ha accedido a tratamientos de belleza como mascarillas o masajes: “Yo no tengo tiempo, soy una mujer trabajadora. Yo trabajo y me da gusto estar bien, pero no es afuerza de hacerme operaciones”.

La famosa mexicana reconoció que en algún punto de su juventud sí entró al quirófano pero fue para mejorar su apariencia para un papel actoral, pero desde entonces no lo ha vuelto a repetir.

Según la fuente citada por TV Notas, la actriz visitó hace unos meses una clínica de belleza por insistencia de una amiga, donde en un principio sólo se hacía algunos tratamientos naturales, pero conforme avanzó la relación, fue convencida para que probara un producto “del Viejo Oriente, le dijeron que era 10 veces mejor que el ácido hialurónico”.

Pinal confió en que recibiría un cuidado profesional y accedió a pagar 90,000 pesos por la inyección que le rellenaría arrugas de la cara y le estiraría la piel, pero la emergencia comenzó tres meses después cuando comenzó a sentir los intensos dolores.

“Ha habido ocasiones en las que de plano no sale de su casa porque su cara luce irreconocible, demasiado inflamada”, aseguró la fuente citada por la revista.

La publicación señaló que Pinal reclamó las fallas en el tratamiento, pero hasta ahora no se han responsabilizado por las graves consecuencias que ha sufrido.

Ante la nula respuesta de la clínica estética, la actriz recurrió a varios especialistas, quienes le informaron que la sustancia en su rostro eran polímeros (la misma que a su hija Alejandra Guzmán le colocaron en los glúteos y que le ha traído problemas de salud desde hace más de una década).

Estos mismos especialistas se negaron a atenderla porque a sus 88 años, los nuevos tratamientos para contrarrestar los efectos de los polímeros en su cuerpo pondrían en riesgo su vida.

“Por lo que le dijeron, los polímeros inyectados en la cara son casi imposibles de retirar, y de intentarlo, pondría en riesgo su vida”, mencionó la fuente a la publicación.

La actriz ha evitado hacer apariciones públicas, sobre todo en los días en que su rostro amanece más inflamado.

Hay que recordar que la hija de Silvia Pinal, Alejandra Guzmán, ha tenido que ser intervenida en más de 20 ocasiones para remediar la mala práctica que recibió hace 10 años, cuando intentó aumentar el tamaño de sus glúteos.

La rockera ha enfrentado las duras consecuencias desde que en abril del 2009 la cosmetóloga Valentina de Albornoz le inyectó polímeros en un procedimiento estética fallido.

Hace algunas semanas tuvo que ser hospitalizada de emergencia para retirarle el líquido que permance en su cuerpo: “Gracias a Dios ya reconozco ese síntoma y puedo actuar rápido porque este malestar es muy cruel, sacamos una cosa casi del tamaño de una hamburguesa gruesa, pero gracias a Dios ya estoy bien”, declaró a principios de este año en el programa Ventaneando.



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