“Peaky Blinders”, el regreso de la serie que ya se convirtió en un clásico


Thomas Shelby, interpretado magistralmente por el actor inglés Cillian Murphy (Batman, el caballero de la noche, El Origen y Dunkerque), es ahora miembro del parlamento y representa ideas socialistas. El hombre más poderoso de Birmingham, que decide la vida de cada uno de los habitantes de su ciudad, forma parte de la Cámara de los Comunes. Inevitablemente va a comenzar a cosechar enemigos y nuevas alianzas.

Pero esta temporada comienza con el impacto del Crack de 1930 -la caída de la Bolsa de Wall Street- que impacta directamente a los negocios de los Shelby más que nada en los Estados Unidos donde su sobrino Michael es su gerente principal.Todos los negocios “limpios” y comprobables que se generaron en la década del 20, cayeron en desgracia y de nuevo esta banda de gángsters deberá recurrir a sus actividades ilegales que incluyen violencia, muerte y corrupción.

Siguiendo los vientos de cambio en la mayoría de las ficciones de los últimos años, se llevan un capítulo aparte las mujeres Shelby: La tía Polly Grey (Helen McCrory), Ada Shelby (Sophie Rundle), Lizzie la esposa de Thomas (Natasha O’Keefe) y la complicada mujer de Arthur, Linda (Kate Phillips). Todas ellas tienen voz y voto en algunas decisiones de esta banda de hermanos que igualmente no dudan en imponerse cuando las ideas de ellas van por una dirección opuesta a las que ellos quieren.

Nuevos personajes se introducen en esta temporada, entre ellos el nuevo enemigo de Thomas, el diputado conservador Oswald Mosley (Sam Claflin). Este personaje existió realmente y fue un líder fascista, vinculado directamente al dictador italiano Benito Mussolini e incluso se dice que Adolf Hitler participó de la boda de Mosley en la casa de Joseph Goebbels.

La introducción de este personaje nefasto no puede traer nada bueno y como contrapartida cualquiera que se le enfrente tiene nuestro visto bueno, aunque sean los “malditos violentos de los Peaky Blinders”.

Los movimientos revolucionarios de Irlanda y el IRA que aspiran a separarse del Reino Unido, se sumarán a un nuevo frente de lucha para los Shelby.


Peaky Blinders se estrenó en 2013 en la señal británica BBC Two y no tuvo un impacto intenso en los primeros episodios. Fue más un fenómeno que se generó con el tiempo y el boca en boca, que generó con los Peaky Blinders una especie de “El Padrino” de la televisión de los 2000. Y como un soplo la serie se está convirtiendo en un clásico que genera visitas turísticas a Birmingham o la búsqueda del corte de pelo de los hermanos Shelby.

Peaky Blinders genera una empatía tal con el espectador que justifica cada una de las acciones de la banda y hasta desea que todo les salga con éxito a estos mafiosos.

La creación del personaje de Thomas es tal vez lo más atractivo de la serie; es un hombre atormentado, taciturno, adicto al cigarrillo, pero es decidido y un líder nato. Es la cabeza de un negocio de dimensiones impensadas y recibe presiones de su entorno continuamente. Lucha con los fantasmas de sus épocas de soldado en la Primera Guerra mundial y con el de la muerte de su esposa, Grace, la madre de su hijo varón y la mujer de su vida.

Como una especie de Michael Corleone, Thomas necesita redimirse en algún momento de su vida. Pero todavía no es tiempo para eso. Aún queda mucho más de los Peaky Blinders antes de su final, ya que la sexta temporada comenzará a rodarse a principios de 2020 y tendría fecha de estreno en los primeros meses de 2021.



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