Polémica en Colombia: el comandante del Ejército lamentó “mucho” la muerte de Popeye


El comandante del Ejército colombiano, Eduardo Zapateiro, levantó gran polémica nacional al expresar unas sentidas condolencias por la muerte de John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, el jefe de sicarios de capo del Cartel de Medellín, Pablo Escobar.

Popeye, que falleció este jueves a causa de un cáncer de esófago que le fue diagnosticado meses antes durante su reclusión en una prisión de Bogotá, es autor confeso de más de 300 asesinatos, y ha estado involucrado en la perpetración de 3000 crímenes de todo tipo, desde muertes, secuestros, extorsiones, bombas, envío de cargamentos de droga, entre muchas otras actividades delictivas.

Por eso las declaraciones del general Zapateiro sorprendieron tanto, ya que en sus condolencias afirmó que “lamentaba mucho” la muerte del lugarteniente de Escobar.

“Hoy, como comandante del Ejército, presento a la familia de Popeye nuestras sentidas condolencias. Hoy ha muerto un colombiano, haya pasado en su vida lo que haya pasado. Estuve también comprometido en la lucha contra el narcotráfico en ese año 1993, decirle que lamentamos mucho la partida de Popeye, somos seres humanos, somos colombianos”, dijo Zapateiro.

El Comandante del Ejército afirmó que tiene claro que Popeye es un criminal confeso que hizo mucho daño al país, pero matizó recordando que el narcotráfico ha sido el gran problema detrás de todos estos hechos delictivos.

Las declaraciones de Zapateiro levantaron gran polémica en el país, pues Popeye es uno de los personajes más oscuros de la historia nacional debido a su cercanía con Pablo Escobar.

Esta es la segunda polémica en la que se ve directamente inmerso el general Zapateiro después de que al ser nombrado saliera a la luz su presunta participación en la desaparición del padre de Juan Fernando Quintero, jugador de la Selección Colombia y del River Plate de Argentina.

Hasta el momento no se han conocido mayores detalles sobre el funeral de John Jairo Velásquez Vásquez, pero sí información inédita sobre su vida.

Se conoció que en su tiempo en prisión Popeye sostuvo una relación con una mujer de la cual derivó un hijo. Aunque la relación acabó, el sicario mantuvo contacto con su hijo quien vive en Estados Unidos y a la fecha tiene 20 años.

Según información revelada por EL TIEMPO entre los secretos que se habría llevado Popeye a la tumba estaría la ubicación de una multimillonaria caleta que iba a ser su “jubilación” cuando saliera nuevamente de prisión.

Tras la muerte de Popeye, restan cuatro de los más notorios sicarios del Cartel de Medellín que aún están con vida. El más sanguinario de todos, Carlos Mario Alzate Urquijo, alias Arete, hoy tiene 57 años y más de 300 muertes en sus espaldas. Lo que se conoce sobre su paradero es que estaría en Barcelona (España) bajo otra identidad.

Otros ex sicarios del Cartel de Medellín que aún permanecen vivos son Eugenio León García Jaramillo, alias Taxista; Sergio Alfonso Ramírez, alias Pájaro, y Gustavo Adolfo Meza, alias Zarco.



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